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Legitimar las autonomías

Legitimar las autonomías

Cada tanto se discute si la coparticipación de recursos es equitativa y federal, en función de lo que cada provincia produce y recibe. En general, esas discusiones cobran mayor relevancia en circunstancias de crisis, donde todo se agudiza de modo más nítido.

Eso es lo que pasó precisamente a partir del impacto que tuvo –y aún tiene- la cuarentena para enfrentar la pandemia del coronavirus. Más de seis meses de confinamiento –aunque con flexibilizaciones- han provocado una crisis económica y social sin precedentes, cayendo el PBI en niveles récord, lo que acrecentó aún más las asimetrías ya existentes previas al COVID-19.

No hace falta ser un estadista para entender que las consecuencias que dejará la pandemia aún son inciertas, teniendo en cuenta que las proyecciones no se pueden hacer en base al alcance de un flagelo que no terminó, por lo tanto del cual sus tiempos son aún desconocidos.

Sin embargo, con los datos que tenemos hoy, podríamos presumir que, con optimismo y en el mejor de los casos, la recuperación del PBI para devolverlo al nivel en el que el gobierno actual asumió su mandato llegaría recién promediando el año 2023.

Estas previsiones obligan a rediscutir la descentralización de recursos, la coparticipación y las autonomías provinciales y municipales más allá de las discusiones políticas coyunturales. Sin entrar en el detalle si corresponde o no la quita de fondos a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para compensar los atrasos históricos de la Provincia de Buenos Aires,

¿No sería más lógico ponerse a discutir en serio la coparticipación federal y todo el sistema de descentralización de recursos? Aquí se abre otro debate. Con el sistema actual, los sucesivos gobiernos buscan controlar el Congreso de la Nación y las legislaturas provinciales con envío de fondos discrecionales a los gobernadores a cambio de los votos de los diputados y senadores de sus provincias. ¿Cuál es, entonces, la manera de solucionarlo?

Las autonomías –en todo el mundo- han dado muestras de lo beneficiosas que son para los habitantes de cada una de las jurisdicciones. Es razonable, teniendo en cuenta que entre los tres niveles del Estado existe una cadena muy grande en la que, si no se distribuyen las responsabilidades y los recursos equitativamente, ocurren dos cosas; no se llega nunca a la solución, o se llega tarde. En muchos casos, ni siquiera se llega a conocer la problemática, porque se está muy lejos.

Por eso resultan fundamentales las autonomías municipales. Para muchos, los intendentes son el último eslabón de la cadena. Sin embargo, para los vecinos, son la primera ventanilla de reclamo. Son ellos los que conocen el territorio, sus problemas y necesidades. Ya no existen comunas que se limiten al Alumbrado, Barrido y Limpieza (ABL).

Se hacen cargo de la seguridad pública, de la salud, la primera infancia y muchas otras cuestiones que son de competencia provincial y nacional. Y lo que es peor, sin la descentralización de recursos correspondientes. Si bien es cierto que desde la Provincia de Buenos Aires se han desarrollado fondos específicos en la asignación de recursos como el Fondo de Infraestructura Municipal (FIM) o el Fondo de Fortalecimiento de Seguridad y de Educación, a todas luces resultan insuficientes para hacer frente a una demanda mucho mayor que enfrentan los alcaldes cada día en sus distritos.

Algunos proponen dividir la Provincia de Buenos Aires para poder gobernarla. Sin embargo, la viabilidad o no de la provincia no pasa por ahí. No se trata, únicamente, de hacer más grande o más chico el territorio. Se trata, más bien, de generar un sistema equitativo de recursos que permita la autonomía de cada municipio y de cada provincia dentro del verdadero federalismo que tanto se promueve en lo dialéctico pero por el que tan poco se hace en términos fácticos.

Poner en acción el desarrollo de un Estado inteligente que sea eficiente en cada uno de sus niveles es urgente para legitimar e institucionalizar las autonomías con la descentralización de recursos que corresponden. El consenso es amplio. Ahora, hay que hacerlo.

Fernando Rovello es Diputado provincial bonaerense (Juntos por el Cambio)