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Lo que hoy está faltando es aula

Lo que hoy está faltando es aula

El Gobierno porteño tuvo la habilidad de poner en discusión la posibilidad de dar clases presenciales en espacios abiertos. No es nada nuevo: en la Europa de principios de siglo XX se multiplicaron las “escuelas a cielo abierto”, como una reacción a la pandemia de tuberculosis.

Hay imágenes que muestran cómo eran: se pueden ver a los alumnos en aulas sin techo y al aire libre. El fenómeno siguió, aunque bajo distintas formas, por unas décadas, y fueron desapareciendo a medida que avanzaron los tratamientos contra la enfermedad y se difundía la vacuna BCG.

Escuelas a cielo abierto. La Escuela de Mar, en Barcelona.

Escuelas a cielo abierto. La Escuela de Mar, en Barcelona.

“Las plazas no son escuelas” contestaron algunos gremios docentes a la propuesta de la Ciudad, que ya quedó descartada (ahora bucan que haya clases en los patios de las escuelas). Los dirigentes sindicales afirmaron que ahora, con tecnología, no es necesario recurrir a soluciones de hace un siglo.

Pero más allá de la “grieta” y la oportunidad de sacar ventaja política -de uno y otro lado-, viene bien reflexionar acerca del aula como espacio de encuentro educativo.

Escuelas a cielo abierto. Openluchtschool,  1927-1930

Escuelas a cielo abierto. Openluchtschool, 1927-1930

En los últimos meses quedó claro que, más allá de lo que propongan ciertos gurúes de la tecnología, el aula no puede quedar reducido a una habitación, o al comedor de una casa o departamento. Y mucho menos cuando se trata de los alumnos más chicos, con menos autonomía. La presencia humana del maestro es insustituible.

“Un aula es mucho más que un espacio de cuatro paredes donde se dictan nuevos contenidos de conocimiento. Es un elemento vivo, que crece, muta y se desarrolla a lo largo de un año escolar”, escribe Cecilia Calero, doctora en Ciencias Biológicas por la Universidad de Buenos Aires e investigadora del Conicet, en un artículo recientemente publicado por la Universidad Di Tella.

La propuesta de Ciudad. Simulación para Escuelas secundarias de 5 y 6 año que tendrán clases en espacios abiertos. Foto Germán García Adrasti

La propuesta de Ciudad. Simulación para Escuelas secundarias de 5 y 6 año que tendrán clases en espacios abiertos. Foto Germán García Adrasti

Allí Calero detalla dos factores fundamentales que hacen a un aula y sobre los que se habla poco: el uso del lenguaje no verbal por parte de los docentes y la “tutoría entre pares” por parte de los alumnos.

Explica que los docentes no solo comunican con lo que dicen sino también con cómo lo dicen y lo que expresa su cuerpo cuando lo dicen. Una mirada a un alumno en el momento justo puede terminar de consolidar un conocimiento. Ahora, ¿qué mirada se puede establecer en Zoom por más que la conectividad sea perfecta?

Con respecto a la tutoría entre pares, hace referencia a todo lo que aprende un estudiante del otro, allí en el aula. Todos fuimos estudiantes y sabemos de qué se trata. Imposible pensarlo a través de las pantallas.

Ahora, más allá de las disputas políticas, lo que hoy está faltando es aula. Cualquier idea puede contribuir si se trata de recrearla por estos días.