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Medio ambiente: una biblioteca de Esteban Echeverría junta botellas de plástico para convertirlas en ladrillos

Medio ambiente: una biblioteca de Esteban Echeverría junta botellas de plástico para convertirlas en ladrillos

La Biblioteca Popular el Principito, de Monte Grande -partido de Esteban Echeverría- no es una biblioteca cualquiera. Siempre ha tenido iniciativas de participación vecinal. En celebración de los 25 años que la entidad cumple en 2020 surgió una idea ecológica y solidaria, y la pandemia no fue ni es obstáculo para llevarla adelante.

En conjunto con la Asociación Civil Comunitaria Sur y, principalmente, con los vecinos de Monte Grande, pusieron en marcha el proyecto de recolección de material para hacer "ladrillos ecológicos".

Puede parecer raro pero es muy simple: piden que la gente lleve botellas o botellones de plástico rellenos con objetos del mismo material: papel film, bolsas nylon, envoltorios de golosinas, vajilla descartable, paquetes de alimentos no perecederos, cepillos de dientes, tapitas de botellas y todo tipo de producto no biodegradable, en buenas condiciones de limpieza e higiene. Estas "botellas rellenas" luego se procesan para fabricar los ladrillos.

En las cuentas de Facebook e Instagram de la Biblioteca están todas las instrucciones para participar de la iniciativa que arrancó el 30 de septiembre. El lugar donde llevar las botellas es Córdoba 337, Monte Grande, sede de la institución.

Cerrada por la pandemia de coronavirus, la biblioteca sigue llevando adelante proyectos.

Cerrada por la pandemia de coronavirus, la biblioteca sigue llevando adelante proyectos.

“Siempre le dimos mucha importancia a la concientización del cuidado ambiental con respecto al consumo de plástico”, explica el tesorero de la biblioteca, Federico Thomander, una de las personas que hizo posible el proyecto al ponerse en contacto con de la Asociación Civil Sur.

La función de la Asociación es retirar las botellas y llevarlas a un centro de reciclado propio para luego ser compactadas y vendidas. Con lo que recauden comprarán productos alimenticios y muebles para comedores y merenderos de la región.

Con respecto a la respuesta de la gente, afirman que ha sido positiva. “Fuimos con mucha incertidumbre a pegar un cartel a la puerta de la biblioteca y al instante comenzamos a recibir consultas sobre la dirección, la logística y el procedimiento a seguir”, comenta la bibliotecaria, Florencia Espinola. Y dice que no solo se acercó gente de Monte Grande.

“Recibimos entre treinta y cuarenta botellas por día, no solo de la zona más cercana, sino que también se acerca gente de Canning, Luis Guillón y otras localidades aún más lejanas” cuenta. A partir de esto, explica, surgió la idea de sumar al proyecto a otras bibliotecas.

Así se hace una eco-botella.

Así se hace una eco-botella.

Si bien El Principito actualmente se encuentra cerrada por las condiciones de pandemia, en las redes sociales indican en qué horario se pueden llevar los botellones.

“Estamos muy felices junto a la comisión directiva de la biblioteca, que también hace un trabajo enorme”, afirma Florencia.

"Es muy difícil llevar a cabo el proyecto, mantenerse presente durante este tiempo de aislamiento, seguir promoviendo las ganas de la gente y sobre todo mantener viva la biblioteca -comenta-. Siempre buscamos que sea un espacio en el que se puedan hacer muchas cosas, que convoque a la participación vecinal".

“No tenemos una fecha de finalización del proyecto. Seguimos adelante", redondea.

JT

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