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Pese a la pandemia, los migrantes siguieron mandando dinero a sus familias

Pese a la pandemia, los migrantes siguieron mandando dinero a sus familias

LOS ÁNGELES — El sueldo de Jesús Perlera por transportar contenedores de embarque desde y hasta el puerto de Oakland, California, se desplomó en la primavera cuando golpeó la pandemia. Pero el camionero independiente nunca dejó de enviar dinero a su madre en El Salvador.

Si no la mantengo, ¿cómo va a comer?”, dijo.

Perlera y otros han continuado enviando dinero a casa, desmintiendo las advertencias de una terrible consecuencia global de la pandemia.

El Banco Mundial había pronosticado en abril que las remesas transferidas a América Latina y el Caribe por inmigrantes se desplomarían casi un 20 por ciento este año al ser despedidos los trabajadores o ver sus horas reducidas. Pero es poco probable que ese pronóstico se materialice si se mantienen las tendencias actuales.

Las predicciones tenían sentido. Históricamente, las remesas han aumentado y disminuido con la suerte de las economías a donde han viajado los inmigrantes para trabajar.

Pero después de sortear los peores meses del confinamiento, muchos inmigrantes han vuelto al trabajo y están enviando aún más dinero a sus familiares, arrojan nuevas estimaciones.

“Todo el mundo hablaba de cómo caerían las remesas, pero se han mantenido notablemente fuertes”, dijo Matt Oppenheimer, director ejecutivo de Remitly, una empresa con sede en Seattle de transferencia digital de dinero.

Tras caer vertiginosamente en marzo y abril las remesas a América Latina, alrededor de tres cuartas partes de las cuales son enviadas por inmigrantes que trabajan en Estados Unidos, han repuntado.

El dinero transferido a algunos de esos países en el primer semestre de 2020 eclipsó, de hecho, la cantidad enviada durante el mismo período en 2019, según datos oficiales.

Las remesas de indios, filipinos y nigerianos en Estados Unidos también han continuado creciendo en relación con el año pasado.

Los resultados subrayan la resiliencia de los inmigrantes, su capacidad para arreglárselas en tiempos turbulentos y su sentido de obligación con los familiares en casa.

“La mayoría de los estadounidenses no lo entiende”, dijo Oppenheimer. “Pero para los inmigrantes, mantener a sus familias en casa es la razón fundamental por la que vinieron aquí”.

A diferencia de los trabajadores que están atados con hogares y familias, muchos inmigrantes han podido continuar enviando dinero a casa porque están dispuestos a moverse a donde haya trabajo.

Sin duda, el desempleo entre los inmigrantes en Estados Unidos se ha disparado, como ha sucedido con la población en general. Pero los inmigrantes con residencia permanente podrían haber sido auxiliados por los pagos por desempleo.

“Tengo a mi esposa y dos hijos aquí”, dijo Perlera, de 38 años. “Pero no dejaré de ayudar a mi madre aún cuando caigan mis ingresos. Le he estado enviando dinero a mi mamá desde que llegué a este país hace 20 años”.

© 2020 The New York Times