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Róisín Murphy, una reina de la música disco con estilo propio

Róisín Murphy, una reina de la música disco con estilo propio

La música disco no es algo atípico en 2020 —ha estado saturando casi todos los rincones del universo pop. Dua Lipa y Lady Gaga lanzaron álbumes repletos de himnos tipo disco, y Say So, de Doja Cat, alcanzó el primer lugar en la lista de popularidad Hot 100.

Es un excelente momento para la superestrella irlandesa de la música dance Róisín Murphy, una innovadora quien lleva dos décadas imprimiéndole un sello contemporáneo a ese sonido.

Acaba de lanzar su quinto álbum como solista, Róisín Machine, en el que ritmos vibrantes de música electrónica y cuerdas elegantes son realzados por su audaz teatralidad.

“No quería ser tan simplista como una reina de la música disco, porque ésta música ha salido del disco, el proto-house y el goth, de Throbbing Gristle, Cabaret Voltaire y Donna Summer”, declaró Murphy sobre su nuevo álbum.

“No es simplemente música negra, música alternativa o música dance —son todas esas cosas colisionando. Esto es lo que necesitamos”, añadió.

Es el tipo de declaración que podría sonar jactanciosa viniendo de una estrella pop en ciernes. Pero como lo proclama Murphy, es sincero.

“Ella es desenfrenadamente singular”, escribió Jessie Ware, una fan de mucho tiempo, quien ha invitado a Murphy a su podcast popular, “Table Manners”, y lanzado su propio álbum cargado de música disco este año, en un correo electrónico. “No creo que jamás haya tratado de ser conciliadora”.

Este último rasgo puede haber evitado que Murphy, de 47 años, se convirtiera en una celebridad internacional. Es demasiado refinada para la euforia de la música dance convencional y demasiado artesanal para las fábricas de composición y las decisiones profesionales meticulosamente calibradas del complejo pop industrial.

Desde su hogar en Londres, Murphy, inquieta y avispada, aún habla con acento irlandés, aunque cuando tenía 12 años su familia se mudó a Manchester, la ciudad inglesa conocida por su combinación de los mundos de la música independiente, el dance y el rave centrados en torno al club Hacienda.

Permaneció allí cuando sus padres regresaron a Irlanda unos años después y se metió de lleno en la vida nocturna local. Reubicarse a 65 kilómetros de allí, en Sheffield, a inicios de los 90, resultó ser más relevante.

“Todos eran muy progresistas y modernos y buscaban acoger tecnología nueva”, comentó sobre el entorno influyente que fomentó la música electrónica pegajosa de Human League y la extravagancia mordaz de Pulp.

El vínculo que Murphy desarrolla entre la música y la moda es tan fuerte como el vínculo que forja con el público.

Los videos caseros excéntricos que hizo durante el confinamiento la primavera pasada destacaron de los mensajes serios de esperanza y solidaridad que inundaron YouTube.

“Son videos pop para este momento, cuando quieres algo más que alguien en una playa bonita o simplemente haciendo playback”, afirmó. “¿Quién quiere eso ahora?”.

Efectivamente, ¿quién quiere eso cuando se puede tener a una sirena en atuendos alocados de diseñador?

Dejándose llevar y bailando desenfrenadamente mientras interpretaba su nuevo sencillo “Murphy’s Law” en mayo, se tropezó con la bastilla de su enorme vestido con diseño de lunares, sólo para ponerse de pie de un salto, gritando “¡estoy bien!”.

La multitud en su antro virtual la ovacionó. Uno sólo puede imaginar qué se le ocurrirá cuando sus fans apasionados estén nuevamente frente a ella.

© 2020 The New York Times