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Se ahogaron con su propio veneno

Se ahogaron con su propio veneno

La Argentina de hoy es también un cuento. Un relato más que el país lleva a cuestas en su vieja mochila. Es el de las maniobras sucias, el de reemplazar cargos priorizando los prontuarios antes que los currículums.

Es una historia de larga data que ya conocemos y que, en su carta, el lector Rienzi la ilustra con la fábula de la “Rana y el Escorpión”. Y se pregunta quién es quién en un escenario político que lleva vacío una semana, con el público expectante, con los actores ausentes, pero que dejó entrever detrás del telón el mar de fondo.

Insultos, gritos y altas traiciones fueron el “ceremonial” que ellos manipularon como herramientas de protocolo para limar las asperezas. No conocen de diálogo y dignidad. Mientras tanto, la demanda pública desborda.

La gobernabilidad no existe. Pero empujan la inseguridad, la falta de trabajo, el desplome de la economía, las carencias en la salud, la indigencia y pobreza, la inflación, la inseguridad y la corrupción que, entre otras, son las necesidades básicas insatisfechas de un país que ya ocupa un lugar en la lista roja de otros continentes.

Esa es la foto. Es el reflejo de un peronismo obsoleto y de un kirchnerismo enquistado viciado de codicia. Con un Gabinete de emergencia, con funcionarios que ya no funcionan y con “flamantes” que juran mañana, quieren imponer la idea de “una nueva gestión” para intentar ganar en noviembre.

Estos mismos administradores transitorios de la Argentina que quieren distraer a la sociedad “con sofismas y artilugios”, como dice el lector, hicieron lo mismo que en la fábula. Llegaron a la mitad del mandato y, antes del final, en medio de la gestión, le inyectaron el aguijón K.

Sin vacunas, se ahogan en su propio veneno. Ya es tarde para antídotos que no hicieron efecto en el pasado. Hoy se cumplen siete días del estrépito que sacudió las urnas. La segunda dosis se aplica el 14 de noviembre. Y, con ese resultado, la sociedad llega al fin de un camino que ya no quiere recorrer.