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'¿Te animás a dos lucas?', la frase del policía coimero que terminó condenado

'¿Te animás a dos lucas?', la frase del policía coimero que terminó condenado

La negociación comenzó como casi siempre. "Mirá... nos podemos ayudar mutuamente". De un lado estaban tres policías motorizados de la Policía Federal Argentina, del otro dos jóvenes que habían ido en moto hasta la casa de un amigo en Belgrano para alcanzarle unas entradas para un boliche.

Según los policías, a la moto de los chicos no se le veía bien la patente y uno de ellos llevaba el casco en la mano y en su mochila había una bochita de marihuana.

Entonces empezaron las amenazas: "Me mentiste", "Se van a el pasar fin de semana en la comisaría", "¿Cuánto vale tu libertad?". A la escena se sumó el amigo a cuya casa iban los jóvenes. Era viernes y los policías habían visto que sus presas tenían pasajes para viajar el sábado a Uruguay. Estaban regalados.

"¿Te animas a dos lucas?", Les dijo uno de los policías al dueño de la moto. Pero cuando vio que la vaquita para la coima no llegaba a esa suma, aceptó mil.

Ningún golpe del siglo, ninguna estafa millonaria, ningún crimen espeluznante. Este es un caso sobre el simple y cotidiano flagelo de la coima policial para evitar problemas mayores. Muy común. Sin embargo este hecho tiene su peculiaridad.

Los pibes pagaron la coima y se resignaron a que los policías se llevara la bochita de marihuana. Pero acto seguido se dieron media y vuelta fueron a la comisaria 51. Allí denunciaron todo lo que había pasado. Uno de los jóvenes les había tomado una foto con el celular sin que los policías se dieran cuenta, aunque lamentablemente las imagenes eran pésimas.

En la comisaria los tomaron en serio y llamaron a la División Protección Federal Motorizada para averiguar qué agentes estaban por la zona. Así llegaron a tres nombres: Alberto Pardo (43), Gustavo Gigena (30) y Diego Martínez (34).

Por pedido del fiscal federal Federico Delgado se les intervino el teléfono y así quedaron registradas las llamadas que se habían hecho entre sí para ponerse de acuerdo en su declaración ante la justicia. "A ese hay que ponerlo en bicho para que digamos todos lo mismo", le dijo Gigena a a Pardo en una de las conversaciones grabadas, que se reprodujeron en el juicio oral.

"Nosotros decimos la nuestra y nada más, que ellos digan lo que quieran. Vamos a hacer lo que tengamos que hacer. Si tenemos que romperle el culo a los chabones se lo rompemos; si tenemos que romperle el culo a los jefes, se lo rompemos", le contestó Pardo a Gigena.

La importancia de hidratarse

Este es un caso un caso atípico, no por lo ocurrido pero sí por la denuncia y también porque ésta prospero, aunque le tomó cinco años al expediente abrirse paso hasta un veredicto.

Finalmente los tres policías fueron llevados a juicio junto con un jefe acusado de intentar encubrirlos. Y contra todo pronóstico el pasado jueves 25 de febrero el TOC N° 3 los condenó, tal y como había pedido del fiscal Diego Velasco. Solo absolvió al jefe de los motorizados, aunque esa decision fue muy discutida.

Tanto a Pardo como a Gigena se lo condenó por cobrar coimas a tres años de prisión en suspenso e inhabilitación especial por cuatro años. Martínez, cuyo rol había sido menos activo, terminó con una pena más baja: dos años de prisión en suspenso e inhabilitación especial por tres años.

Ni el juez Adrián Basso ni sus colegas Javier Feliciano Ríos y Fernando Machado Pelloni les creyeron a los policías cuando se declararon totalmente inocentes. El cuadro contra ellos fue contundente, aunque intentaron negar todo. "Estábamos de recorrida y paramos para hidratarnos. Nunca pedimos dinero", argumentaron, pero no convencieron a nadie.

GL