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¿Una base rusa en Argentina?

¿Una base rusa en Argentina?

El pasado 8 de octubre de 2019, el gobierno de Mauricio Macri firmó un acuerdo con la Federación Rusa en materia espacial. Éste se publicó el pasado 4 de enero en el Boletín Oficial y se indicó que no requiere de aprobación parlamentaria, cuestión por demás preocupante dada la índole del Protocolo firmado.

En Argentina este tema hasta ahora pasó sin mayor discusión; en Rusia en cambio se difundió mucho porque para el gobierno de Vladimir Putin se presume que el protocolo viabilice el objetivo ruso de desplegar estaciones terrestres en el país austral.

Llamativamente después de un año de haber sido firmado el Protocolo terminó de validarse el 21 de diciembre de 2020, el día anterior al que un avión de Aerolíneas Argentinas viajara en búsqueda de las 300.000 dosis iniciales de la vacuna Sputnik V, difícil no relacionar ambas cuestiones.

¿Pero en qué materias se compromete Argentina y Rusia cooperar según este Protocolo?

En “ciencia espacial y exploración del espacio ultraterrestre, incluyendo investigación astrofísica y estudios planetarios; teleobservación de la Tierra desde el espacio; comunicaciones satelitales y servicios y tecnologías informáticas relacionadas; navegación satelital y tecnologías y servicios relacionados; geodesia espacial y meteorología; estudios de materiales espaciales; biología espacial y medicina; vuelos espaciales tripulados; provisión y uso de servicios de lanzamiento de naves espaciales; uso de resultados de las actividades conjuntas para el desarrollo de equipos y tecnologías espaciales; protección del ambiente espacial, incluyendo mitigación de desechos espaciales; y regulación científica y técnica multilateral y legal internacional de actividades espaciales.”

Visto este punto es obvio que lo firmado excede las facultades y responsabilidades de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales. Hay materias que competen a otros Ministerios, agencias y empresas estatales que no están en la órbita del Ingeniero Raúl Kulichevsky, director de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae), quien comprometió al Estado argentino en un amplio campo de acción que tiene múltiples modos de acción para llevar estos puntos.

Como en su momento bajo el gobierno de Cristina Fernández se firmó el acuerdo que posibilitó la instalación de la base de China en Bajada del Agrio, Neuquén, este nuevo acuerdo abre las puertas para la instalación de estaciones terrestres que podrían tener uso militar en una eventual guerra espacial que pudiera involucrar a la Federación Rusa.

Este nuevo movimiento geopolítico podría ubicar a la Argentina como un aliado de Rusia. Hace poco el país se mostraba aliado de otros Estados y se mostraba orondo en el G-20. Estos vaivenes dañan la credibilidad del país.

El Estado debe ser una continuidad. Las alianzas deben requerir un consenso político más amplio al de una sola cabeza o de una facción. No puede resolverse la posibilidad de la instalación de una base extranjera en nuestro país a través de un Protocolo tal como el firmado. No puede darse por válido por la simple publicación en el Boletín Oficial el primer día hábil del año. Debemos alertar sobre lo que está ocurriendo.

Eduardo Rivas es Licenciado en Ciencia Política.  Ricardo Runza es Ingeniero aeronáutico, Magister en Defensa Nacional.