Política

Alarma para Cristina Kichner por dos fallos de la Corte que rechazaron pedidos de Julio de Vido

Alarma para Cristina Kichner por dos fallos de la Corte que rechazaron pedidos de Julio de Vido

La misma semana en que desconcertó con el fallo sobre los jueces Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi convirtiendo sus respectivos traslados a la Cámara Federal como interinos, la Corte Suprema de Justicia firmó otra sentencia que implicaría un sonoro portazo en la cara de Cristina Kichner y sus pretensiones de detener -y luego anular- el juicio oral en su contra por el supuesto direccionamiento de la obra pública vial hacia las empresas de su socio Lázaro Báez. Se trataría de una mala noticia para la vicepresidenta si los jueces de la Corte mantuvieran con ella lo que acaban de firmar respecto a su ex ministro Julio De Vido, y no lo borraran con el codo como aquel remoto texto de la Acordada 7 del 2018 que confirmaba sin condiciones a los jueces que ahora dejó sobre la cuerda floja.

Veamos. El jueves, el máximo tribunal rechazó dos recursos de queja de De Vido en el proceso en su contra por la compra de trenes chatarra a España y Portugal entre 2004 y 2012. El ex titular de Planificación Federal había pedido al Tribunal Oral Federal 6 -a cargo del juicio oral- que sean citados como testigos en las audiencias el actual presidente Alberto Fernández y el ex embajador K en España Carlos Bettini, entre otros. Además quería que se realizaran nuevas y complejas pericias técnicas sobre los contratos en los que el juez de instrucción Julián Ercolini descubrió sobreprecios por 171% en compras por 102 millones de euros.

El TOF 6, integrado por los jueces Julio Panelo, José Martínez Sobrino y Fernando Canero, rechazó ambos pedidos, y otros más con los que el ex ministro -a través de sus abogados Maximiliano Rusconi y Gabriel Palmeiro- intentó demorar y entorpecer el juicio, que finalmente comenzó el 11 de marzo de 2019 con 26 acusados; entre ellos De Vido, el ex secretario de Transporte Ricardo Jaime, su hija Julieta Jaime y su presunto ex testaferro, Manuel Vázquez, entre otros.

Pero De Vido insistió ante la Cámara de Casación Federal, que tambíen rechazó esas pretensiones por "sobreabundantes". El ex ministro pidió llegar a la Corte a través de un recurso extraordinario, que también fue negado. Entonces llegó al máximo tribunal "en queja", con la ilusión de que sus jueces hagan lugar a la nueva pericia buscada y así se detenga el juicio: un paso indispensable para luego exigir su nulidad.

Con las firmas de Ricardo Lorenzetti, Carlos Rosenkrantz, Horacio Rosatti y Elena Highton -Juan Carlos Maqueda se excusó de votar porque Ricardo Jaime fue su ex viceministro cuando él encabezaba la cartera de Educación de Córdoba, en 1999- la Corte reiteró aquella negativas.

Aunque suene elemental, el máximo tribunal reiteró que las medidas de prueba no constituyen una sentencia definitiva contra la cual se pueda golpear su puerta para su revisión. A otra cosa.

La noticia sería apenas una anécdota si el pedido de De Vido no fuera exactamente igual al que Cristina formuló a la Corte en el marco del juicio en su contra por los contratos de Vialidad Nacional con Lázaro Báez, que están siendo juzgados por el Tribunal Oral Federal 2.

La vicepresidenta estuvo a punto de lograr que ese juicio no comience en mayo del año pasado, bajo el reclamo de que la Corte tenía pendientes varios pedidos de ella cuya respuesta era clave para su defensa -según su visión, para demostrar que todo el proceso era una patraña montada para perseguirla-. El escándalo que causó el súbito pedido del expediente por parte del máximo tribunal dos días antes del inicio del juicio congeló esa maniobra, que estaba coordinada con algunos cortesanos. Las audiencias iniciaron, pero aquellos pedidos aún están pendientes de respuesta.

El más importante de ellos es mellizo del que acaba de obtener una negativa para De Vido: lejos del objeto de la causa por la que está acusada, Cristina exige que se haga una pericia general sobre todas las obras públicas contratadas durante sus presidencias y la de su fallecido esposo.

La Corte siguió su criterio histórico: esos reclamos procesales no son de su incumbencia. No hay, entonces, ninguna hendija que pueda abrirse para Cristina. Para crearla, sus ministros deberían hacer otra pirueta como la que trazaron respecto de los jueces Bruglia y Bertuzzi. Conste en actas.