Política

Bocinazo y rebelión de comerciantes en Formosa tras la represión

Bocinazo y rebelión de comerciantes en Formosa tras la represión

Con bocinazos de autos en caravana, banderas, alguna cacerola o simplemente las palmas de las manos, los vecinos y comerciantes de Formosa salieron a protestar el viernes a la noche luego de la represión policial y contra la medida dispuesta por el gobierno de Gildo Insfrán de regresar a la cuarentena más dura luego de 17 contagios.

La reacción y protestas de la gente por un nuevo confinamiento desató por la tarde una fuerte represión de la policía local que terminó con el lanzamiento de gases lacrimógenos y balas de goma, heridos y más de 90 personas detenidas.

Los vecinos acompañaron con sus ruidos la protesta de los comerciantes y dueños de bares y restaurantes que se pusieron de acuerdo para abrir sus puertas a pesar de la orden oficial de permanecer cerrados. Había un clima de fiesta de parte de los dueños de los locales gastronómicos del centro que se llenaron de gente: en un año solo pudieron abrir dos meses.

“Decidimos abrir porque en un año abrimos solamente dos meses, con días y horarios reducidos, solo los fines de semana, hasta la una de la mañana. Por fin pudimos juntarnos varios gastronómicos y hacer lo mismo, porque la gente tiene miedo de manifestarse.“La gente salió masivamente como nunca, aplaude, toca bocina. Parece una fiesta. Es algo único lo que está pasando en Formosa”, dijo al diario La Nación Marcelo Ocampo, dueño del bar Pepe Guapo.

El viernes a la noche, la sensación, tanto de los comerciantes como de la gente que permanecía en las calles protestando con aplausos, silbidos y bocinas, era una mezcla de sorpresa y satisfacción ante la respuesta de los formoseños luego de tantos meses de soportar el aislamiento.

La protesta de la tarde había sido convocada por los comerciantes al grito de "queremos trabajar" en la Casa de Gobierno. Al querer sortear el vallado de seguridad, se enfrentaron con efectivos policiales que arrojaron balas de goma, gases lacrimógenos, y detuvieron a manifestantes y algunos periodistas.

Entre los manifestantes resaltó el reclamo de los comerciantes alertados por la obligación de volver a cerrar sus fuentes de trabajo. "Gildo hace lo que quiere con Formosa, somos comerciantes, no tenemos sueldos fijos, no vivimos del Estado, no tenemos planes. Si no vendemos, no tenemos plata y no tenemos alimentos. Queremos abrir con protocolo, todos nos cuidamos", se quejó la dueña de un negocio local.

Entre los heridos estuvo la concejala opositora Gabriela Neme, quien sufrió un esguince en el brazo y tuvo que ser hospitalizada. "Nos lastimaron, pero la violencia no va a callar nuestro grito de libertad. Hoy estoy más fuerte que nunca para seguir poniéndome del lado de la gente", declaró. Por los cartuchos encontrados, se descubrió que parte de los gases lacrimógenos arrojados estaban vencidos desde 1995. "¡Genera descompostura porque venció hace más de 25 años!", apuntó.

El gobierno de Formosa ya había estado en el foco por los centros de aislamiento obligatorios a los que sometía a sus ciudadanos y los "varados" que no podían entrar a la provincia donde viven. 

NE



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