Política

Crónica de un despido y una confesión de Horacio Verbitsky fríamente calculada

Crónica de un despido y una confesión de Horacio Verbitsky fríamente calculada

Jueves 18 por la tarde. Dos periodistas de Clarín, Ignacio Ortelli y Federico Mayol, comienzan a seguir un dato que indicaba que el ministro de Salud de la Nación, Ginés González García, había montado un operativo secreto ese mismo día en las oficinas del edificio que preside la avenida 9 de julio para aplicar la vacuna Sputnik V a un grupo de funcionarios y amigos del Gobierno.

Por la noche, tarde, empiezan a recolectar nombres de personas incluidas en esa lista reservada y llaman a varios funcionarios del Gobierno para buscar corroborar esas informaciones.

Este viernes, los periodistas siguen agregando nombres y comienzan a llamar a algunos de ellos para confirmar de su propia boca si habían sido vacunados.

En paralelo, acaso alertado por alguien sobre esas preguntas que estaba haciendo Clarín, el periodista Horacio Verbitsky se comunica con la radio El Destape y, de manera sorpresiva, les informa a los conductores que el jueves se había vacunado a pesar de que en su momento había anunciado que estaba decidido a "esperar" para considerar los posibles efectos secundarios de la vacuna. Los conductores del programa aplauden la avivada entre carcajadas. Tal vez arropado por ese fervor, Verbitsky dio detalles muy precisos sobre la participación del ministro en la aplicación de su vacuna, a pesar de que no estaba anotado en ningún registro para poder acceder a la Sputnik V.

La confesión de Verbitsky empezó a circular con velocidad en las redes sociales, y después del mediodía Clarín publicó la nota en la que venía trabajando desde el jueves, que incluía los nombres de Verbitsky pero también del canciller Felipe Solá, del diputado Eduardo Valdés y del senador Jorge Taiana, que iban a formar parte de la delegación que acompañará al presidente el fin de semana a México. Hay que aclarar que ese país no pide un certificado de vacunación para ingresar.

Con el escándalo desatado, en el Gobierno le pidieron a Salud los nombres de quienes fueron beneficiados con esa tarjeta de vacunación VIP. En esa lista aparecen nombres de empresarios amigos del ministro. Ese dato no llegó solo: se pegó encima de la pila de una serie de facturas que ya le estaban pasando al ministro dentro del Gobierno, entre ellas varias declaraciones desafortunadas, promesas incumplibles y errores y demoras en la compra de insumos durante toda la pandemia. Algunos de esos errores no pueden achacarse sólo a González García, pero en la política las cuentas se pagan casi siempre de la misma manera.

El paso siguiente estaba cantado: la salida del ministro del Gabinete.