Política

La crisis cambiaria es una crisis política y la soja es la respuesta

La crisis cambiaria es una crisis política y la soja es la respuesta

Las cámaras del sector (Acsoja y Ciara) le presentaron al gobierno una propuesta de inmediata implementación como respuesta a la crisis provocada por el supercepo en las últimas dos semanas, que a través de una brecha cambiaria de más de 90% entre el dólar oficial de $ 76 y los dólares alternativos de $ 140/$145 ha paralizado las exportaciones de granos, en especial las de soja.

Según los datos del Ministerio de Agricultura de la Nación los productores tienen en su poder más de 18,3 millones de toneladas de soja sin vender -las cámaras estiman que son 26 millones de toneladas las acopiadas en silobolsas-, además de que 8 millones de toneladas del grano estrella del mercado mundial ya fueron vendidas, pero con precio a fijar.

Lo que esto significa es que quedan sin liquidar granos por más de U$S 12.000 millones de la campaña 2019/2020.

La producción argentina de soja puede crecer un 30% en sólo siete años. Son 15 millones de tonelada más.

La producción argentina de soja puede crecer un 30% en sólo siete años. Son 15 millones de tonelada más.

Esto sucede cuando el precio de la soja acaba de superar los U$S 400 la tonelada, el mejor valor de los últimos dos años; y ese notable incremento del precio del grano en el mercado de Chicago se debe fundamentalmente a la reaparición en gran escala de la demanda china, que tras haber superado la fase recesiva que experimentó en el primer trimestre del año (menos 6,8% t/t / menos 17% anual) desatada por la pandemia del coronavirus, se apresta ahora a recuperar el boom de consumo de los últimos 10 años.

La propuesta consiste en el establecimiento de un cambio diferencial para los productores sojeros por un plazo determinado (1 año / 7 años).

Implica reducir las retenciones a la soja del 33% al 20% anual; y esto garantiza el ingreso de U$S 8.600 millones (dólares genuinos provenientes de exportaciones verdaderas) en el periodo 2020/2021.

El mantenimiento de este sistema en los próximos 7 años significaría el ingreso de U$S 30.415 millones hasta 2027; y la producción de soja pasaría de 53,1 millones de toneladas en el ciclo 2018/2019 a 68,5 millones de toneladas en 2027. Es un salto productivo de 29% en sólo 7 años.

Esto acarrearía 573.000 fletes adicionales, y un incremento de la recaudación tributaria – vía retenciones - de U$S 500 millones. Este cálculo habría que multiplicarlo por siete en el periodo previsto.

Por la incertidumbre cambiaria hay un porcentaje importante de la cosecha que sigue guardada en los silos.

Por la incertidumbre cambiaria hay un porcentaje importante de la cosecha que sigue guardada en los silos.

La crisis cambiaria tiene tres componentes:

a) Una brecha de más de 90% entre el dólar oficial y los alternativos ($74/$78 versus $140/$145).

b) La profunda fractura del equipo económico entre el presidente del Banco Central, Miguel Pesce, que es el impulsor del supercepo ante la desaparición vertiginosa de las reservas liquidas (quedan U$S 6.500 millones que representan menos de dos meses de importaciones); y el ministro de Economía Martin Guzmán.

c) Una honda crisis de confianza, cada vez más aguda, de inequívoca raíz política.

El sistema político argentino es hiperpresidencialista por necesidad. Es un sistema débil con instituciones escasamente representativas, que enfrenta una sociedad intensamente movilizada, donde todos los sectores sociales tienden a llevar sus reclamos a la vía pública, usualmente fuera de las instituciones.

En el sistema de poder gobernante desde el 10 de diciembre, el poder político está en manos de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, que lleva adelante exitosamente su propia agenda personal y judicial. Esto coloca al presidente Alberto Fernández en una posición de subordinación y creciente irrelevancia.

El resultado es que esto tiende anular el hiperpresidencialismo propio del sistema argentino; y como éste es estructuralmente débil, concentra su escaso poder en el presidente de la Nación. Si no lo ejerce, o se torna un ente carente de contenido, la consecuencia es un creciente vacío de poder, acompañado de la completa paralización del gobierno, que es la situación actual; y la causa directa de la crisis cambiaria.

La economía mundial ha vuelto a crecer en el tercer trimestre del año. Estados Unidos se expande a una tasa de 30% anual en este periodo, según la Reserva Federal de Atlanta; y China ha recuperado en plenitud el boom de consumo que la transformó en el eje de la demanda mundial, por encima de EE.UU.

El coronavirus ha sido un shock absolutamente externo al proceso de acumulación capitalista que está intacto en términos orgánicos; y su fenomenal recuperación es financiada por las tasas de interés más bajas de la historia (0%/1% anual). Nunca ha habido más capitales disponibles para proyectos redituables que en este momento.

El problema de la Argentina no son sus tremendos desequilibrios macroeconómicos, sino su profundo vacío de poder; y allí adonde está el mal, allí está la respuesta.

Puede haber un ingreso de más de U$S 8.000 millones en 2 años provenientes de exportaciones de soja a un precio de U$S 400 la tonelada o más.