Política

La ruleta rusa, el monopolio de la vacuna Sputnik y la no-política

La ruleta rusa, el monopolio de la vacuna Sputnik y la no-política

Los soldados rusos de la legión extranjera cargaban sus revólveres con una, dos o a veces con tres balas, según el dinero que apostaran. El tambor tenía lugar para seis o, quizá, para siete proyectiles. Y así, literalmente, mataban el aburrimiento entre batalla y batalla. Apuntaban el arma contra su sien, corrían billetes y corría sangre. Se mataban a sí mismos pero los tahúres elegían ser espectadores, ganar dinero y jugar con la vida y con la muerte de los otros.

Es jugar a la no-vida.

El actual monopolio de la vacuna Sputnik para la Argentina nos ha convertido en un país no-vacunado en general.

La no-política sanitaria, es consistente con la no-política económica (no hay acuerdo con el FMI aún) y la inflación se dispara aunque el jefe de Gabinete diga lo contrario. Basta con ir al supermercado y verificarlo.

Hay una no-política hacia los jubilados. Aunque el Primer Magistrado afirme que han ganado, los datos duros y puros confirman que han perdido sistemáticamente con la inflación.

Son concebidos como la Legión Extranjera en la Argentina y desarmados, abandonados en el desierto, perdidos y a merced de la codicia de los que acaudalan cajas políticas con fines personales y electorales.

Estamos encerrados, además, todos encadenados a la no-política.

Impedidos de viajar, sobre todo hacia el futuro en la medida en que la diversidad de las vacunas no se apliquen con la necesaria masividad.

A horas de un nuevo aniversario de la dudodísima muerte del fiscal Nisman, volvieron a investigar sus cuentas y a su familia. Debe investigarse todo, pero sin lanzar una nueva cortina de humo para evitar la filtración de datos y denuncias sobre el Pacto con Irán. Estamos más cerca del Ayatollah Khamenei (que prohibió la vacuna Pfizer en Irán aludiendo a la teología política y a Satán) que de los demócratas del mundo.

El dictador es el que dicta la historia, enseñó Augusto Roa Bastos, es el que escribe la historia. El Supremo le ordena a un escribidor redactar bandos que determinan caligráficamente lo que pasa y lo que no pasa, lo que debe suceder y lo que no, quiénes son probos y quiénes réprobos, y así inscribe su poder, a través de bandos que empapelan a sus ciudades esclavizadas. Su poder aumenta en la medida en que aumenten los iletrados. La no-política educativa diseñada por los gremialistas que militan la no-apertura de las escuelas funciona de maravillas con el incremento del poder de quien dicta privilegiando las palabras y evitando los hechos.

Una no-vicepresidenta, que es presidente, y un presidente que no termina de asumir en plenitud la primera Magistratura propician el ideologismo analfabeto de la diputada Fernanda Vallejos quien afirmó que “exportar alimentos es una maldición para el país”.

Un balazo retórico, un agujero mental, una singular teoría, un ridículo anatema descerrajado sobre la producción, que podría plasmarse y perforar al sector agro exportador.

Todo inspirado por La no-vicepresidenta, (ella solo preside) que a la vez propone una no-justicia que la libere de toda condena y culpa.

Escribió Roa Bastos: “Esa mujer está ahí, inmóvil, espejándome. El no-rostro, todo entero, caído hacia adelante. ¿Desea algo? No desea nada. No desea la más ínfima cosa de este mundo, salvo el no-deseo. Más el no-deseo también se cumple si los no-deseantes son testarudos”.

No desea porque el deseo es constructivo, y el no-deseo impositivo.

Milagro Sala, la socia vicepresidencial del Norte, presiona: “Que empiecen a hacer acuerdos para ver cómo nos entran a liberar”.

“Entrar a liberar”, “Meter mano en la justicia?” ¿Beatificar a Amado Boudou? Todo obedece a un mismo lineamiento mientras circulan asiduamente dos conceptos jurídicamente inquietantes: Indulto. Amnistía.

Los jubilados se conciben a la vez como un no-ser colectivo, como una legión extranjera que ya no puede combatir. Son legión y exiliados de sus derechos básicos.

Contra lo que afirmó el Primer Magistrado han perdido y no han ganado nada.

Por cierto todo a la vez se articula con una no-política de seguridad y así se propagan usurpaciones, motochorros y dislates.

Es la no-militancia en favor de la seguridad. O es en todo caso la inseguridad militante.

Sin embargo, la vida continúa porque no todos son nihilistas. Por el contrario, son millones los que sostienen verdades y afirman con trabajo y estudio la vitalidad no aniquilada todavía.

La ficción que se arremolina en enjambres de palabras no se corresponde con logros tangibles.

En éste 2021, la perspectiva electoral augura más discursos vacíos, promesas y quimeras que no habrán de concretarse.

Estamos acostumbrados.

Podría compilarse todo y enunciar el clima imperante parafraseando la lógica de Oliverio Girondo: Roban, se equivocan, agreden, se blindan, se guarecen, se enloquecen, pelean, se protegen, simulan, corrompen, abusan, se divorcian, se rejuntan, se disfrazan, se detestan, se requieren, se usan, nos usan, se pervierten, se convierten, retroceden, nos liquidan y nos mienten.