Salud

ACV: consejos para prevenirlo en contexto de pandemia

ACV: consejos para prevenirlo en contexto de pandemia

La actriz Soledad Silveyra contó este fin de semana que, durante un chequeo, le detectaron que había sufrido un leve ACV, que no había dejado secuelas. "Ahora la responsabilidad es mía: a cuidarme y dejar de fumar", según dijo en un mensaje de audio que envió a sus familiares y amigos para llevarles tranquilidad.

El tabaquismo es uno de los principales factores de riesgo para muchas enfermedades, incluido el accidente cerebrovascular (ACV). Abandonar el cigarrillo es una medida que puede ayudar a disminuir las probabilidades de sufrir un ataque cerebral, pero no es la única. La alimentación saludable, la práctica de ejercicio regular y llevar un adecuado control de la presión arterial, son algunas de ellas.

Y esos buenos hábitos deben mantenerse incluso ante las condiciones adversas impuestas por la pandemia de coronavirus. En este contexto, se incrementó el sedentarismo, muchas personas registraron mayores excesos en la alimentación y aumentaron las consultas por presión arterial elevada.

"Al estar mayor tiempo en nuestros hogares hemos cambiado la manera en que nos relacionamos con la manufactura de los alimentos. Al inicio de la pandemia, la cocción de panes y otros productos con harinas fue la vedette, porque nos permitía realizar esas recetas para las que antes no teníamos tiempo y además usar productos de bajo costo. Con el correr de los meses, esto fue decayendo por el aumento de la peso de la población en general que preocupó a todos. Debemos mutar a una alimentación más saludable, donde la comida no se configure como el fin último de la actividad hogareña", afirma la neuróloga Gabriela Ferretti, divulgadora científica del grupo Medihome.

Y añade: "Comer despacio, pausado, en reunión con los otros miembros del hogar, si es que los hubiere, es un excelente momento para el intercambio".

Sostiene, además, que el respeto por los horarios de comida y sueño se convierte en un eje fundamental para mantener buenos hábitos en el nuevo contexto social. Sobre todo para las personas que teletrabajan, "la implementación de pautas horarias para cada actividad se torna prioritaria para evitar ingresar en un 'magma' donde los límites al trabajo, la comida, el estudio, el sueño se vuelves difusos y pueden generar caos en nuestra psiquis", afirma la especialista.

En cuanto al ejercicio, aconseja realizar al menos 30 minutos de actividad física al día. "Algunas de estas actividades pueden realizarse en casa, solos o con un co-equiper, lo que favorece la interacción con otros en una actividad distendida. Actualmente existen variadas herramientas tecnológicas que nos pueden guiar en las actividades según nuestras posibilidades y preferencias. Recordemos que el juego como impulsor del ejercicio es una de las mejores estrategias para implementarlo en nuestras rutinas”.

Asimismo, agrega que "si tenemos la posibilidad de realizar actividad fuera de casa en forma segura, sin duda es la mejor opción. El parque, la plaza, o incluso caminar por un barrio poco transitado son alternativas que nos permiten renovar nuestro aire de encierro, agregándonos una cuota de bienestar extra. La exposición a los rayos solares con la protección adecuada, es importante para la activación de la vitamina D".

Reconocé las señales

Ante un ACV, actuar en forma urgente es clave, porque la atención rápida puede evitar y/o reducir la aparición de secuelas, de daño permanente y hasta la muerte. Para eso, es imprescindible reconocer las señales. Ante uno o más de estos síntomas, hay que buscar atención inmediata: debilidad o adormecimiento de la cara, brazo o pierna, usualmente de un lado del cuerpo; dificultad para hablar, comprender o tragar; dificultad para ver con uno o ambos ojos; visión doble, pérdida del equilibrio o coordinación, vértigo; dolor de cabeza súbito y de máxima intensidad, sin causa aparente.

Según un estudio epidemiológico realizado en el país, en uno de cada cuatro pacientes, esos síntomas del ataque cerebral son transitorios: duran pocos minutos y no dejan secuelas, pero deben ser tratados a tiempo para evitar que desemboquen en cuadros más graves.

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