Salud

Al gran pueblo argentino ¿salud?

Al gran pueblo argentino ¿salud?

Nadie se acuerda de la salud hasta que falta, o deba pagarse por ella… y en la presente instancia nos hallamos ante ambas encrucijadas, circunstancia que nos hace sospechar que estamos ante una crisis terminal.

A pesar que Argentina vuelca el 9% de su PBI en salud, el sistema hospitalario está colapsado desde hace décadas, razón por la cual se crearon las obras sociales primero y las prepagas después, a fin de satisfacer las necesidades que la salud estatal no podía cubrir.

Desde el comienzo de la pandemia y con más profundidad en estos últimos días, a todos nos embarga el sentimiento de que estos sistemas no cierran y se encuentran frente a un colapso económico. Bastó que se anunciara la necesidad de recurrir al mal llamado copago para que todos se rasgaran las vestiduras.

¿Cómo llegamos a esta instancia? Quizás la palabra que mejor lo define es asimetría. En el período 2005-2020 los incrementos de los valores pagados a médicos y clínicas se incrementaron en 12 veces, pero sus costos para el mismo período fue de 31 veces (fuente Área Técnica Cadime).

En ese mismo período, las empresas de medicina prepaga y las obras sociales incrementaron sus valores 46 veces. Hasta el año 2020 la brecha entre costos y los ingresos de los prestadores ascendía a 163%. En estos dos años se incrementó a 168% a pesar de los reclamos.

En 2021 la Superintendencia de Servicios de Salud, resolvió autorizar un incremento en tramos de las cuotas que los afiliados pagan a sus prepagas (valga la redundancia). Este aumento era cerca del 41,5% y obligaba a las prepagas a trasladarlo en su totalidad a los médicos y clínicas, para que estos pudiesen hacer frente al incremento de la paritaria de salud que fue del 46%.

Vale destacar que hasta ese momento las prepagas raramente pasaban a los médicos la totalidad del aumento concedido. Resulta ser que desde hace unos días, algunas prepagas anunciaron que no estaban en condiciones de otorgar el 9% del aumento concedido por la SSS. Por tal razón, algunas organizaciones médicas sugirieron que ese aumento estuviese a cargo de los afiliados en forma de copago (que no lo es, sino que es un verdadero pago).

Por un lado, las clínicas y los médicos reclamaban lo que les habían concedido por ley, y algunas prepagas decían que no iban a cumplir con dicha disposición. Ahora parece que sí… Pero para que este incremento tenga sentido, debe ser pagado en tiempo y forma, porque en un contexto inflacionario pagar mal y a destiempo no cumple con su función remunerativa.

A pesar de estos contratiempos que llevan ya décadas de distorsión, la Argentina ha logrado una medicina de excelencia que peligra ante la asimetría y desfasaje de valores. De perseverar este 168,5% de diferencia entre costos y valores abonados, o aumentarse dicha brecha, la medicina se asoma a un abismo de insospechadas consecuencias que nos lleva a preguntarnos si podremos cumplir con las estrofas de nuestro himno. Al gran pueblo argentino ¿Salud?