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Día del amigo: la mayoría de las parejas empiezan como una amistad

Día del amigo: la mayoría de las parejas empiezan como una amistad

El manto de sospecha que muchas veces se tiende sobre relaciones de amistad entre hombres y mujeres, y que sugiere que lo que allí se juega es la atracción sexual además del cariño, tiene un asidero científico. Es que según un nuevo estudio del área de psicología social y ciencias de la personalidad, dos tercios de las relaciones de pareja comienzan, precisamente, en una amistad.

Varios son los preconceptos que viene a derribar este estudio. Por un lado, que las amistades y las relaciones de pareja tienen una naturaleza bien diferenciada. Y la segunda es la idealización del origen de los romances.

Y es que, como allí se señala, existe una suerte de sobrevaloración del "flechazo" que puede darse entre dos extraños tanto en novelas románticas y películas, como en el imaginario social. A su vez, fueron los investigadores quienes también pasaron por alto con frecuencia la tendencia a la iniciación del romance entre amigos​, destacan los autores del trabajo.

De hecho, al analizar una muestra de estudios anteriores sobre cómo comienzan las relaciones, encontraron que casi el 75 por ciento se centró en la chispa del romance entre extraños, mientras que solamente un ocho por ciento se focalizó en el romance que se desarrolla entre amigos a lo largo del tiempo.

"Podríamos intentar entender cómo es que los extraños se atraen entre sí y comienzan a salir, pero en realidad no es así como comienzan la mayoría de las relaciones", sostiene Danu Anthony Stinson, profesor de psicología en la Universidad de Victoria, en Canadá, y autor principal del estudio.

El equipo analizó datos de casi 1.900 estudiantes universitarios y adultos colaborativos, y el 66 por ciento informó que su relación romántica actual o más reciente había empezado como una amistad.

Los participantes del estudio no comenzaron la amistad con fines románticos, sino que la transición se dio de modo genuino. Foto Shutterstock

Los participantes del estudio no comenzaron la amistad con fines románticos, sino que la transición se dio de modo genuino. Foto Shutterstock

Si bien no se tuvo en cuenta en el estudio de forma predominante el género, el nivel de educación o los grupos étnicos, lo cierto es que la tasa de iniciación de amigos fue aún mayor entre los veinteañeros y dentro de las comunidades LGBTQ+, con el 85 por ciento de esas parejas comenzando como amistades.

Entre los estudiantes universitarios, los "primeros amigos iniciadores" fueron amigos durante uno o dos años antes de comenzar una relación romántica. Los investigadores aclaran que la mayoría de estos participantes informaron que no comenzaron sus amistades con intenciones románticas o atracción.

Stinson también dijo que la duración promedio de las amistades anteriores al romance significa que es probable que las parejas fueron amigas de manera genuina y platónica antes de hacer la transición al romance.

Los jóvenes valoran lo presencial

Casi la mitad de los estudiantes informaron que comenzar como amigos era su forma preferida de desarrollar una relación romántica, lo que la hacía mucho más popular que otras opciones presentadas, como conocerse en una fiesta o mediante aplicaciones o redes sociales.

Dada la prevalencia de relaciones románticas que comienzan platónicamente, Stinson afirma que le gustaría ver más estudios que indaguen en esta modalidad de inicio.

Las relaciones románticas y las amistosas tendrían límites más difusos que lo que se cree. Foto Shutterstock.

Las relaciones románticas y las amistosas tendrían límites más difusos que lo que se cree. Foto Shutterstock.

Por otro lado, espera que esta investigación impulse a las personas a revisar sus nociones preconcebidas sobre el amor y la amistad, ya que en general se nos enseña que el romance y la amistad son tipos diferentes de relaciones que se forman de distintas maneras y satisfacen distintas necesidades.

"Nuestra investigación sugiere que las líneas entre la amistad y el romance son borrosas", dice Stinson, "y creo que eso nos obliga a repensar nuestras suposiciones sobre lo que constituye una buena amistad, pero también lo que constituye una buena relación romántica".