Salud

Distintos tipos de azúcar y edulcorantes: en qué se diferencian y qué tener en cuenta al elegir

Distintos tipos de azúcar y edulcorantes: en qué se diferencian y qué tener en cuenta al elegir

El consumo de azúcar en exceso es uno de los motores de la epidemia de sobrepeso y obesidad que afecta al mundo. Bebidas azucaradas, galletitas dulces, panificados, golosinas, postres, son fuentes de azúcares añadidos, es decir, los que se agregan durante el proceso de elaboración. Pero también están los sobrecitos, terrones y la clásica azucarera que se ataca a cucharadas que van a parar a nuestras infusiones y bebidas. Y la oferta en ese rubro, así como en el de los endulzantes sin azúcar, es cada vez más amplia.

En las góndolas conviven azúcares de diferentes tipos (la blanca refinada, de mascabo, orgánica), así como distintos edulcorantes. ¿En qué se diferencian y qué debemos tener en cuenta a la hora de elegir? Guillermina Llana, docente de la Licenciatura en Nutrición de la Universidad Isalud ayuda a despejar esos interrogantes.

En cuanto a los diferentes tipos de azúcar, aclara en primer lugar que el aporte energético no varía. “Hay personas que creen que una (la mascabo o la orgánica) tiene menos calorías que la otra (la blanca) y esto es falso. Todos los azúcares tienen la misma composición química, sea cual sea su origen”.

La diferencia, explica, radica en el proceso al que es sometida la refinada. “En primera instancia, el azúcar sale de una caña (caña de azúcar) y tiene un color oscuro (la conocida como azúcar negra). Luego, cuando se somete a procesos de industrialización (refinamiento) se le sacan determinados componentes o capas (como a los cereales), lo que da como resultado el azúcar refinada o blanca”, precisa.

Más o menos refinada, la misma cantidad de calorías. Foto Shutterstock.

Más o menos refinada, la misma cantidad de calorías. Foto Shutterstock.

En el caso de la orgánica, tal como ocurre con otros productos que llevan ese sello, se utilizan fertilizantes orgánicos. Su proceso de elaboración permite conservar más cualidades nutricionales y es más amigable con el medio ambiente.

Endulzantes sin calorías

Entre quienes buscan productos más alineados con la salud, creció también el consumo de stevia.

La stevia es una planta originaria de Sudamérica. Tradicionalmente, habitantes de pueblos originarios secaban sus hojas y las usaban para endulzar el mate, tés y medicinas. Pero ¿cuánta distancia hay entre ese endulzante original y lo que hoy encontramos en el supermercado?

“Su poder endulzante es mucho menor que el azúcar, lo que hace que la gente tienda a colocarle más cantidad. Lo que hay que destacar es que la que encontramos en las tiendas no es pura, sino que contiene otros ingredientes a los que debemos prestarle atención. Por eso, a la hora de elegir una opción empaquetada, lo que tenemos que ver en la etiqueta es que diga stevia y no otros ingredientes como sucralosa, dextrosa, ciclamato, sacarina, aspartamo, entre otros. Recordemos que en los etiquetados el orden de los nombres va de acuerdo a la cantidad que contiene ese producto”, advierte Llana.

El azúcar de mascabo gana cada vez más adeptos. Foto Shutterstock.

El azúcar de mascabo gana cada vez más adeptos. Foto Shutterstock.

Respecto de las diferentes opciones de endulzantes comerciales, la nutricionista afirma que el abanico de endulzantes bajas calorías es muy grande. “Tenemos aquellos que contienen ciclamato o sacarina, que son los que dejan más residuo metálico en la boca y además tienen un poder endulzante mucho más alto que el azúcar. También encontramos aquellos que contienen aspartamo y acesulfame, que son los que ahora tienen las gaseosas cola y son un poco más aceptables en cuanto al sabor”.

En cuanto a la frecuencia de consumo, la licenciada destacó que lo ideal es tomar las bebidas e infusiones sin ningún endulzante agregado o, en todo caso, hacerlo con una opción lo más natural posible.

Hojas de stevia frescas. Foto Shutterstock.

Hojas de stevia frescas. Foto Shutterstock.

Y destacó que quienes deseen disminuir su consumo, tienen que darle tiempo al paladar para que se acostumbre.“Cuando uno muta a algún tipo de alimentación, viene acostumbrado desde la papilas gustativas y la neuroplasticidad a determinados estímulos de placer, confort, sensibilidad, grado de dulzor, acidez y sal donde su cuerpo está 'seteado' para esa intensidad, entonces lo que se necesita es tiempo para tolerar y acomodarse a ese poder endulzante menor, limitando poco a poco la dosis diaria. Recordemos que el cerebro ve los cambios como una amenaza y tiende a huir, por lo tanto es importante el tiempo que le demos para que este hábito se sostenga en el tiempo”, concluyó.

Mirá también