Salud

Las evaluaciones y otra saludable marcha atrás

Las evaluaciones y otra saludable marcha atrás

La medida podrá ser debatida y podrá haber matices, pero algo es importante. Como ya había ocurrido con las pruebas Aprender -que iban a postergarse este año y ahora se van a hacer en diciembre- el Ministerio de Educación nacional volvió a meter la marcha atrás en un tema relacionado con las evaluaciones educativas.

Ahora la cuestión pasa por la forma en que se aprobará a los alumnos este año. Ante las dificultades ocasionadas por el cierre de escuelas por más de un año en buena parte del país, desde el Gobierno planteaban crear una “unidad pedagógica” 2020/2022, que los chicos no repitieran de grado o año -como ya había pasado el año pasado- y se acreditasen los conocimientos de los tres ciclos lectivos recién a fines de 2022.

La idea tenía como objetivo considerar la situación de aquellos alumnos que no tuvieron las posibilidades de estudiar por las condiciones de excepcionalidad. Pero fue muy criticada por algunos expertos y distritos -como Ciudad y Mendoza- que consideran que eliminar la repitencia así de golpe, y en este contexto, más que atender la situación de los chicos más desfavorecidos lo que iba a lograr era desmotivarlos aún más, que empiecen a percibir que da lo mismo estudiar que no hacerlo, al tiempo que se los “engañaría” y perjudicaría de cara al futuro al hacerlos pasar de año sin los conocimientos necesarios.

La solución que encontraron ahora en el Gobierno, y será presentada este martes en el Consejo Federal de Educación, es que los alumnos deban aprobar el 70% de los contenidos priorizados como mínimo para pasar de grado o año. Son los contenidos priorizados, es decir, los que ya habían sido recortados en función de la pandemia.

Es debatible, pero lo más importante es que ahora sí se promociona el año y se vuelven a acreditar los saberes.

Otro punto de la propuesta merece la atención: se definió que no haya repitencia entre 1° y 4° grado; y los chicos recién acrediten la lectoescritura cerca de los 10 años de edad. Entendible por las dificultades para aprender a leer y escribir en casa, aunque también habría que preguntarse si no se podría haber hecho algo distinto en este año y medio de pandemia.

Si no es esto acaso la admisión de una equivocación: que los primeros grados de la primaria tendrían que haber mantenido las clases presenciales, como reclamaron tantas voces en este año y medio.

Como sea, bienvenido el debate sobre estos temas, que involucran a todos (expertos, familias y también los medios). Todo contribuye si lo que se busca es mejorar la educación, una de las áreas más castigadas por la pandemia.