Salud

Salud pública: lo urgente y lo importante

Salud pública: lo urgente y lo importante

En los últimos tiempos, vimos cómo la salud ganó cada día más espacio y también la preocupación por este tema fue compartida por diferentes sectores y en diversas latitudes.

En nuestro país, contamos con servicios públicos gratuitos, ampliamente distribuidos en el territorio nacional para la población de bajos recursos; los trabajadores en relación de dependencia disponen de una cobertura social casi ilimitada; la clase media de mayor poder adquisitivo tiene acceso a coberturas de medicina prepaga.

Sin embargo, al interior de esa matriz de recursos asistenciales públicos y privados, así como de la gran diversidad de entidades financiadoras de atención médica, persiste un conjunto de problemas en el acceso y calidad de los servicios, que se pone en evidencia en los momentos de mayor necesidad y de graves emergencias.

Es, en estas circunstancias, cuando las urgencias sanitarias muestran la necesidad de criterios científicos para afrontar necesidades urgentes.

Es tarea de todos reducir riesgos de diseminación, garantizando que la vida social y la economía sigan funcionando, para que nuestro día a día continúe su ritmo. Es esencial, además, que la población y la medicina continúen ocupándose de los riesgos del enfermar, que amenazan constantemente a todos los habitantes, más allá de la emergencia epidémica que acapara la atención del sistema de salud.

Este delicado equilibrio entre necesidades sanitarias, económicas y sociales, debe ser el resultado del conocimiento íntimo de la configuración de los servicios asistenciales, de la información estadística que permita planificar acciones y recursos, y sobre todo de decisiones políticas generales, en las que los problemas de salud forman parte del conjunto de la agenda de necesidades de la sociedad: atención médica, protección humanitaria, educación, trabajo, economía, abastecimiento y producción.

Gestionar la salud pública requiere de profesionales de salud y de diferentes actores sociales dispuestos a tomar decisiones adecuadas, planificar recursos y tener claridad y racionalidad en la ejecución y conducción de planes en los sistemas de salud de nuestro país.

Uno de los desafíos para todos los profesionales de la salud es la formación permanente. Para las Instituciones educativas en este caso, es la innovación y estar a la altura de las circunstancias, desarrollando frente a la emergencia un conjunto de actitudes, valores y conductas que sean base para el aprendizaje de especialidades, formando nuevos expertos, agentes de cambio y eficaces administradores de recursos. Sinergia que contribuye a la mejora de las comunidades.

Hugo Arce es Director de la Maestría de Salud Pública y Director del Departamento de Salud Pública en Fundación Barceló.