Salud

Siesta, sí: hallan beneficios para la agilidad mental

Siesta, sí: hallan beneficios para la agilidad mental

En tiempos en los que la productividad es la vara con la que se mide el éxito; frenar, descansar, parar un rato no siempre está bien visto. La siesta es, desde esa concepción del mundo, tiempo perdido. Un reciente estudio aporta evidencia en contrario: el hábito de tomar una siesta por la tarde se asociaría a una mayor agilidad mental.

Varios estudios ya habían demostrado que el sueño vespertino promovía la función cognitiva en los adultos mayores; pero algunos trabajos habían mostrado resultados opuestos. Para intentar aportar a la discusión, investigadores del Centro de Salud Mental de Shangai y de la Universidad de Shangai diseñaron una investigación para examinar más a fondo la relación entre las siestas y la función cognitiva en la población china que envejece.

Los resultados de la investigación, publicados en la revista General Psychiatry -una revista de British Medical Journal- arrojaron que tomar una siesta en forma regular se asoció con una mejor función cognitiva, incluida la orientación, el lenguaje y la memoria.

Estudios como este, orientados a evaluar los resultados de intervenciones que podrían tener impacto en la salud cognitiva, se hacen cada vez más necesarios en un mundo en el que la esperanza de vida crece y los cambios neurodegenerativos que se asocian a vivir más aumentan la posibilidad de demencia (la enfermedad de Alzheimer es el tipo más frecuente), que en la actualidad afecta a uno de cada 10 mayores de 65 años.

En mayores, la siesta se asoció con beneficios cognitivos. Foto Shutterstock.

En mayores, la siesta se asoció con beneficios cognitivos. Foto Shutterstock.

El estudio

A medida que las personas envejecen, sus patrones de sueño cambian y las siestas por la tarde se vuelven más frecuentes. En la actualidad, como se mencionó anteriormente, la literatura científica no ha llegado a ningún consenso sobre si las siestas podrían ayudar a evitar el deterioro cognitivo y la demencia en las personas mayores o si, por el contrario, podrían ser un síntoma de demencia.

El equipo dirigido por Han Cai, especialista en geriatría del Cuarto Hospital Popular de Wuhu, exploró la cuestión más a fondo en 2.214 personas aparentemente sanas mayores de 60 años y residentes en varias ciudades grandes de China, incluidas Beijing, Shanghai y Xian.

En total, 1.534 dijeron tomar una siesta regular por la tarde, mientras que 680 no. Todos los participantes se sometieron a una serie de controles de salud y evaluaciones cognitivas, incluido el Mini Examen del Estado Mental (MMSE) utilizado para detectar demencia.

La duración media del sueño nocturno fue de alrededor de 6,5 horas en ambos grupos.

Las siestas vespertinas se definieron como períodos de al menos cinco minutos consecutivos de sueño, pero no más de 2 horas, siempre después del almuerzo. Se preguntó a los participantes con qué frecuencia tomaban siestas durante la semana y las respuestas variaron desde una vez hasta todos los días.

Las pruebas de detección de demencia incluyeron 30 elementos que midieron varios aspectos de la capacidad cognitiva y la función superior, incluidas las habilidades visuoespaciales, la memoria de trabajo, la capacidad de atención, la resolución de problemas, la conciencia de la ubicación y la fluidez verbal.

Las puntuaciones de rendimiento cognitivo del MMSE fueron significativamente más altas entre los que dormían siestas que entre quienes no. Y hubo diferencias significativas en la orientación, la fluidez verbal y la memoria.

Posible explicación

Dado que se trata de un estudio observacional, no puede establecer que las siestas sean la causa de los beneficios; sólo demuestra una asociación. Y no hubo información sobre la duración o el horario de las siestas, un factor que puede ser relevante, admiten los investigadores.

No obstante, sostienen que hay algunas posibles explicaciones para las observaciones encontradas.

Una teoría es que la inflamación es un mediador entre las siestas de la tarde y los malos resultados de salud; los químicos inflamatorios tienen un papel importante en los trastornos del sueño, apuntan.

El sueño regula la respuesta inmunitaria del cuerpo y se cree que la siesta es una respuesta evolucionada a la inflamación; las personas con niveles más altos de inflamación también toman siestas con más frecuencia, explican los investigadores.

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