Vida

Dos bicicleteros como los de antes: 'Hacemos todo a mano, no hay que lastimar a las bicis'

Dos bicicleteros como los de antes: 'Hacemos todo a mano, no hay que lastimar a las bicis'

"Ninguno de los dos sabía el oficio. Todo fue un aprendizaje: soldar, pintar, usar las herramientas. Pero de a poco fuimos aprendiendo, con la ayuda de algunos tutoriales y algunos bicicleteros de la zona que nos dieron una mano", cuenta Marcela. al recordar los comienzos del emprendimiento.

En marzo del 2015, Esteban Leyes y Marcela Garbino trabajaban en una empresa automotriz donde ya no querían estar. Es así que, con ese primer dinero, construyeron el taller de refacción:  Mi garaje BRM

"A Esteban siempre le gustaron las bicis, y la verdad es que teníamos muchas ganas de emprender este sueño, que es personalizar bicicletas antiguas y hacerlas rodar. Darles una segunda oportunidad", relata Marcela.

Esteban en su taller, trabajando en una bicicleta.

Esteban en su taller, trabajando en una bicicleta.

En cuanto al proceso que realizan para refaccionar una bici, Marcela cuenta: "Lo primero que hacemos es desarmarla completamente, después le sacamos la pintura, para dejar al descubierto los golpes y roturas que pueda tener".

"Después comienza la magia", agrega. En el taller, le dan una mano de ácido para detener la oxidación, la enjuagan por completo y después la pintan. Todo el proceso que realizan es artesanal. "Lo hacemos con nuestras manos, no usamos máquinas para no lastimar más los cuadros de las bicis".

Durante 2020, con el transcurso de la pandemia, y luego de los primeros meses de aislamiento total, su taller comenzó a ser mucho más concurrido. Los vecinos de Ingeniero Maschwitz, empezaron a llevarles sus bicicletas para que se las arreglaran, ya que muchos no podían usar el transporte público.

Triciclo de carga restaurado por Marcela y Esteban.

Triciclo de carga restaurado por Marcela y Esteban.

"Nosotros creemos que la bici es un gran caballo de hierro, que nos lleva de un lugar a otro, se puede hacer ejercicio, los niños pueden jugar y lo más importante es que ayudamos a no contaminar el planeta, que también es nuestro medio de transporte", dice Marcela al explicar que significan las bicicletas para ellos dos.

"Una chica nos trajo en plena pandemia una bicicleta inglesa muy vieja y la usaba como su único medio de transporte. Nosotros decidimos que, como sorpresa, le queríamos regalar el manubrio original, así que lo mandamos a comprar. Estuvimos 2 meses para poder sacar el manubrio viejo que tenia, porque estaba totalmente trabado".

"Día tras día, nos volvimos locos intentado sacar ese manubrio, hasta que por fin salió, pero obviamente dejó de ser sorpresa, ya que les tuvimos que explicar porque nos atrasamos tanto tiempo", explica Marcela entre risas.

La pareja, de la zona norte del conurbano bonaerense, comenzó su proyecto en el 2015

La pareja, de la zona norte del conurbano bonaerense, comenzó su proyecto en el 2015

Es de esta manera, que cada vez que Esteban y Marcela reparan una bici, lo hacen con total entrega. "Es como si las arregláramos para nuestras hijas", declara Esteban. Y agrega, "tiene que estar bien hasta el último detalle".

En los primeros años de su proyecto, a Esteban se le ocurrió una forma muy particular de hacer publicidad de su taller; construyó una bicicleta de doble altura, "que después nos enteramos que se llamaba oniriciclo", y agrega: "Era nuestro medio para llamar la atención en ese momento".

"El tema era que nosotros no queríamos que solo nos conocieran en Maschwitz, así que Esteban andaba por El Dorado, por Villanueva, por la calle Mendoza. Y la gente decía: ahí viene el loco de la bici doble. Hasta que un día se le ocurrió que quería ir hasta el Obelisco".

Bici restaurada completamente en el taller de Marcela y Esteban

Bici restaurada completamente en el taller de Marcela y Esteban

"El viaje al Capital lo organizamos un domingo a la mañana muy temprano, ninguno de los dos teníamos buenos teléfonos para sacar fotos, o para filmar. Y tampoco WhatsApp. Entonces lo que hacíamos era llamarlo cada hora para ir viendo cómo estaba y por donde iba".

Esteban cuenta que cuando llegó al Obelisco, se emociono mucho y decidió seguir el viaje. Siguió por la Casa Rosada, Caminito, la Cancha de Boca y Puente Alsina. "Los autos le tocaban bocina y la gente se sacaba fotos".

Marcela explica que para volver le sugirió que tomara el tren en Retiro, y bajara en Tigre, para llegar a Ingeniero Maschwitz. "Obviamente no aceptó y regresó por el mismo camino que había hecho cuando se fue, así que llegó ese mismo día, a las 6 de la tarde, cansado pero feliz", relata.

Aquella bici doble se encuentra desarmada porque piensan hacerle algunas modificaciones y pintarla nuevamente "de algún color más llamativo, para volver a sacarla a ruedo. Ya nos van a ver por las calles, parando en una esquina dentro de muy poco".

Actualmente su taller, con ayuda de vecinos y amigos sigue creciendo a tal punto, que sumaron un nuevo integrante a la dupla: Gustavo, un bicicletero de la zona, que viene del rubro de la reparación clásica de bicis y tiene como objetivo seguir los pasos de Esteban y Marcela.

"Hay mucha historia que nos paso durante estos años, pero de eso se trata. Sabemos que todo comienzo es dificil, medio enredado, pero despues le vas encontrando el gustito y lo lindo. Además las grandes cosas tambien tienen pequeños comienzos", declara Esteban.

JT

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