Vida

La costura le salvó la vida y hoy les transmite su experiencia a otros en una ONG de San Isidro

La costura le salvó la vida y hoy les transmite su experiencia a otros en una ONG de San Isidro

Liliana Sánchez (48) tiene una historia difícil, de múltiples necesidades y con el drama de haber sufrido abusos en sus familias adoptivas. Pero desde muy chica encontró en la costura su refugio y fortaleza para seguir adelante.

Ahora, gracias a ese oficio que la apasiona, forma parte de la organización ConRetazos, un emprendimiento con impacto social que a partir de la producción de bolsas multiuso con telas residuales de industrias de San Isidro, les da empleo a decenas de personas que necesitan apenas una oportunidad para salir adelante. Porque energía y fuerzas, les sobran.

Liliana es una de ellas. Y asegura que esta muy contenta formando parte de este proyecto. “Terminé el año de buena forma, feliz porque hago lo que me gusta y me genera dinero para poder solventarme. Siento que tengo energía para rato”, dice..

Liliana en su taller; cuenta que ya logra confeccionar con retazos de tela hasta 200 bolsas por semana.

Liliana en su taller; cuenta que ya logra confeccionar con retazos de tela hasta 200 bolsas por semana.

Con el tiempo adquirió un rol importante en el proyecto. La costurera explica que el objetivo central de ConRetazos es generar puestos de trabajo: “La gente que quiera trabajar está más que invitada y a los que no saben lo que es este rubro, los puedo capacitar para que puedan hacerlo”, invita.

Una muñeca en Santiago del Estero

Su vínculo con los hilos y las agujas surgió en la infancia. “Antes de que mis papás biológicos me dieran a una familia, a los siete años, había encontrado en la basura una muñeca con todos los pelos quemados. Fue el único juguete que tuve. Empecé a romper mi ropa y a hacerle prendas a la muñequita”, recuerda Sánchez sobre los inicios de su actual pasión.

La vecina de Villa Adelina, en la zona Norte del Gran Buenos Aires, añade: “A los 14 fui a parar a Caballito a otra familia, me levantaba a limpiar la casa y preparaba el almuerzo, pero después de las 2 de la tarde ya estaba libre, entonces empecé a estudiar corte y confección”.

Nacida en Santiago del Estero, estuvo acostumbrada a trabajar desde muy chica. “Tenía 11 y ya estaba cama adentro. Cuando estaba en Caballito sufrí una violación por parte de un pariente de mi familia adoptiva, y me echaron del trabajo. Estaba embarazada. Sebastián ahora tiene 31 años”, cuenta.

Liliana a los 16, cuando ya trabajaba como cortadora textil y hacía moldes para distintas marcas de ropa.

Liliana a los 16, cuando ya trabajaba como cortadora textil y hacía moldes para distintas marcas de ropa.

También tiene otro hijo, de 16, Joaquín, que heredó la pasión y se metió en el mundo de la costura haciendo bermudas para adolescentes.

Antes de formar parte de ConRetazos, Liliana vendía ositos para recién nacidos, almohadones y play-mat para bebés.

En esta ONG con cualquier tipo de retazo estoy haciendo un bolso, voy combinando colores; para mí es un arte".

“Me encanta coser, lo llevo en el alma. Si me preguntas cómo hago algo, ni yo entiendo. En esta ONG con cualquier tipo de retazo estoy haciendo un bolso, voy combinando colores. Para mí es un arte”.

Las bolsas miden 45 por 60 centímetros, tienen una manija de 55 centímetros, en el interior están forradas y tienen costura invisible. Liliana las confecciona con pedazos de telas de seda, de gamuza y de tapicería.

Las boslas multiuso de ConRetazos se fabrican justamente con sobrantes de telas que descartan industrias textiles de San Isidro.

Las boslas multiuso de ConRetazos se fabrican justamente con sobrantes de telas que descartan industrias textiles de San Isidro.

“Estas bolsas tienen distintas funciones, si querés ir a visitar a una amiga pones tu agenda y tus cosas, la podes llevar a la playa, a hacer un mandado”, promociona la costurera.

Se pueden adquirir en locales de San Isidro de primeras marcas, como Cheeky, Como Quieres…, Moniaka y Linda Alma. Y el objetivo de la ONG para este 2022, es llegar a producir producir hasta 20 mil bolsas en el año.

“Queremos que sean cientos los sanisidrenses que coloquen sus bolsas en la vidriera de grandes firmas textiles y las vendan; llevarlo a otras localidades de la provincia para que vean en la economía circular una oportunidad”, resalta Rosalía Fucello, vicepresidenta del Concejo Deliberante de San Isidro, desde donde buscan potenciar este programa con impacto social.

Además de las adversidades que sufrió, Liliana actualmente está lidiando contra una enfermedad oncológica. Pero no se detiene, porque su tarea en la ONG la sostiene.

“Llego a producir 200 bolsas semanales y puedo terminar de confeccionar una en media hora. Este proyecto me ayuda a mantener la cabeza ocupada y a sentirme útil porque a veces anímicamente no me encuentro bien”, sintetiza.