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Nuevo estudio: ¿El frío aumenta la transmisión de coronavirus?

Nuevo estudio: ¿El frío aumenta la transmisión de coronavirus?

Cuando el nuevo coronavirus empezó a propagarse por el mundo, una de las esperanzas se depositaba en la temperatura. Se creía que el virus podría tener un impacto significativamente menor en las estaciones cálidas e incluso no afectar a países en los que el calor es la regla. Si bien en la realidad se comprobó que las altas temperaturas no frenaron la diseminación, la transmisión del SARS-CoV-2 tiene un componente estacional.

Comprender el impacto de los cambios de temperatura estacionales en la transmisión del virus es un factor importante para reducir su propagación, consideran investigadores del Instituto del Ambiente de la Universidad de Louisville, la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins y del Departamento de Defensa de Estados Unidos que relacionaron cambios en las temperaturas con bajas o aumentos en los casos reportados de Covid-19.

El SARS-CoV-2 -que ya provocó casi 2,5 millones de muertes- pertenece a una familia de coronavirus humanos que provocan resfríos comunes, mientras que dos de ellos, el MERS y el SARS también provocaron epidemias con síndromes respiratorios graves. La mayoría de los coronavirus se caracterizan por una mayor transmisión en los meses más fríos y una menor transmisión en los meses más cálidos y húmedos. A partir de esta base, el equipo se concentró en estudiar si la temperatura atmosférica también afecta la transmisión último integrante de la familia, que desató la peor pandemia del último siglo.

Las temperaturas más bajas propician mayores estancias en espacios interiores. Foto: Marcelo Carroll

Las temperaturas más bajas propician mayores estancias en espacios interiores. Foto: Marcelo Carroll

Los investigadores compararon los datos diarios de bajas temperaturas y los casos registrados de Covid-19 en 50 países del hemisferio norte entre el 22 de enero y el 6 de abril de 2020. Su investigación, publicada esta semana en la revista PLOS ONE, mostró que a medida que aumentaban las temperaturas, la disminuía el reporte de casos nuevos.

El análisis de datos mostró que entre 30 y 100 grados Fahrenheit (0 a 37,7 grados Celsius), un aumento de 1 grado Fahrenheit en la temperatura diaria se asoció con una disminución del 1% en la tasa de aumento de los casos de Covid-19, mientras que un grado menos en la temperatura se relacionó a un aumento de esa tasa en un 3,7%. Al analizar los datos de las primeras etapas de la pandemia, los resultados se obtuvieron sin una influencia significativa de las cuarentenas, el uso de barbijos u otros esfuerzos sociales para contener el virus.

"Aunque Covid-19 es una enfermedad infecciosa que tendrá una transmisión no dependiente de la temperatura, nuestra investigación indica que también puede tener un componente estacional", afirmó Aruni Bhatnagar, coautor y director del Instituto del Ambiente de la Universidad de Louisville. "Por supuesto, el efecto de la temperatura en la tasa de transmisión se ve alterado por intervenciones sociales como el distanciamiento, así como por el tiempo que se pasa en interiores y otros factores. Una combinación de estos factores determina en última instancia la propagación".

Los investigadores concluyeron que los meses de verano están asociados con una transmisión más lenta, como en otros virus respiratorios estacionales. Este efecto estacional podría ser útil en la planificación local de intervenciones sociales y en el momento del resurgimiento del virus.

Los investigadores sostienen que hay una transmisión más lenta durante el verano. Foto Fernando de la Orden.

Los investigadores sostienen que hay una transmisión más lenta durante el verano. Foto Fernando de la Orden.

Los datos también indican que la correlación entre temperatura y transmisión fue mucho mayor que la asociación entre temperatura y recuperación o muerte por COVID-19.

"Esta comprensión de la sensibilidad a la temperatura del SARS-CoV-2 tiene implicaciones importantes para anticipar el curso de la pandemia", manifestó el primer autor del estudio, Adam Kaplin, de la Universidad Johns Hopkins.

"No sabemos durante cuánto tiempo las vacunas disponibles actualmente mantendrán sus beneficios, ni cuáles son los riesgos de que se desarrollen nuevas variantes con el tiempo si los hemisferios norte y sur continúan intercambiando Covid-19, de un lado a otro del ecuador, debido a su temporadas opuestas. Pero es razonable concluir que esta investigación sugiere que, al igual que otros virus estacionales, el SARS-CoV-2 podría resultar extremadamente difícil de contener con el tiempo, a menos que exista un esfuerzo global concertado y colaborativo para trabajar para poner fin a esta pandemia", concluyó.

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